ETA anunció el pasado 20 de octubre, a través de la web del diario Gara, el "cese definitivo de su actividad armada". En el comunicado, ETA expresa su "compromiso claro, firme y definitivo" de "superar la confrontación armada" y emplaza a los gobiernos español y francés a abrir un "diálogo directo" para solucionar "las consecuencias del conflicto".
Es gratificante saber que una etapa de muchos años de violencia inútil supuestamente tocan a su fin, pero por otro lado no se puede evitar mirar atrás y pensar cuanto dolor ha provocado esta banda a cientos y miles de familiares de personas comprometidas, tan solo por pensar distinto a ellos.
Margaret Tatcher decía que los pensamientos se convierten en palabras, las palabras en acciones, las acciones en hábitos, los hábitos en carácter y el carácter en el destino. ¿Es que querrían estos miembros armados anular pensamientos para evitar su destino? ¿Matando a personas imponían sus ideas por encima del destino de una nación?
Parece absurdo plantearse estas preguntas, porque prima el dolor por la pérdida de una persona, de un ser querido, antes que la indagación en el propósito del asesino.... pero aun así, debemos analizar cómo personas en sociedad, que no monos en árbol, toman la determinación de matar a todo aquel que pensaba o definía un destino distinto al que ETA quería para el País Vasco. Y más allá, que es lo que ahora realmente nos preocupa, su intención de cesar en la actividad armada.
¿Quiere decir esto que después de tantos años han descubierto que matando pensamientos no conseguirán nada? Me parece poco probable, para llegar a esa conclusión no hacen falta 50 años de violencia. Si ETA decide proclamar un alto al fuego es porque en cierto modo han visto que la sociedad no cede ante la violencia sin razón, que tienen mas miembros dentro de la cárcel que fuera y que si quieren ser escuchados tienen que hacer uso de la retórica y no de bombas. Entonces, ¿quiere decir esto que ETA tiene quien hable por y para ella? Veamos que tiene que decir Amaiur.
El sistema nos envuelve y nos ubica en una posición cargada de deberes y derechos constituidos a base de la imaginación histórica del ser humano. Fuera de esa ilusión social, existe una realidad tangible que aquí pretende ser expuesta.
sábado, 5 de noviembre de 2011
martes, 1 de noviembre de 2011
Zapea contra el morbo
Barcelona y Madrid fueron, en 1948, las primeras ciudades españolas que tuvieron acceso a la experiencia televisiva. Fue en 1956 cuando se estableció un servicio regular de emisiones, pero hasta la segunda mitad de la década de los setenta no se consolidaría la posición de la TV como una de las principales opciones de ocio del ciudadano español. En esta época se inicia la "Edad de oro" de TVE que contaba ya con dos canales y modelo de financiación basado en los ingresos por publicidad, como había hecho hasta entonces su primo impreso.
La televisión mostraba a los españoles las noticias más importantes que acontecían el país, así como programas de entretenimiento tales como tertulias, partidos de fútbol o películas, que invitaban a las familias a sentarse al rededor del aparato y absorber todos los conocimientos que salían de el. Estos primeros y únicos canales dependían del estado, por lo tanto eran públicos y a su manera, privados, es decir, la primera España que veía la televisión se nutría de los valores y principios del franquismo, más adelante de un gobierno democrático, etc. Así nuestro imaginario se fue nutriendo de aquello cada uno nos iba ofreciendo.
Pasado un tiempo comienzan a aparecer canales autonómicos y estatales que cambiaran totalmente el punto de vista organizativo de la televisión, hasta la inevitable privatización de los canales de televisión.
Como cualquier producto exitoso, la televisión se ha ido expandiendo y ha sabido recoger beneficios para aquellos que invirtieron en ella como fuente de riqueza.
Gracias a la televisión digital terrestre (TDT) en España contamos con un centenar de canales privados a nuestra disposición, y si disponemos de canal satélite asciende a miles procedentes de cualquier parte del mundo. El espectro televisivo es tan amplio que un zapping que hace 30 años duraba no más de un minuto, hoy día puede durar media hora. Ahora sentarse frente a la televisión supone una decisión que tiene en cuenta preferencias informativas, políticas, musicales, culturales, etc. El espectador busca entre tantos canales la opción que mas le interesa, no sólo elige un informativo, un debate o un programa de entretenimiento, sino que lo busca en una cadena que le gusta, dígase la sexta 3 o intereconomía.
Y ahora bien, ¿qué fue primero, el espectador o la cadena? Apuesto a que fue primero el empresario y su cadena, que tiene la iniciativa de montar un canal de tendencias X para ofrecérsela como opción a un perfil de espectador que previamente sabía que iba a serle fiel.
Audaces y acaudalados empresarios que proporcionan información y ocio a un público que les enriquece y que les es indiferente, porque de no ser de este modo ¿por qué permitirían que la televisión maleduque a la población? Digamos por ejemplo, Telecinco-Mediaset-Berlusconi. La programación de este canal, parte de un conglomerado empresarial con más de 7 canales en España y otros pocos en Italia, ofrece un ocio puramente basado en el morbo. ¿Cuáles son los principios de programas como Sálvame, si es que los tiene? La intromisión en las vidas ajenas, la falta de respeto al prójimo, la incultura y falta de profesionalidad de algunos de sus colaboradores, son sus señas de identidad y a la vez, parece que su manera de captar audiencia.... y la capta.
El pasado 28 de Octubre Rosalía García, la madre de 'El Cuco', uno de los implicados en la desaparición y muerte de Marta del Castillo, visitó el plató de La Noria, programa de Telecinco, para ser entrevistada a cambio de una cantidad que rondaría los 10.000 euros. Este hecho evidenció el poder y el consecuente beneficio económico del morbo, ya que esta entrevista se llevaba a cabo al margen de los procesos judiciales paralelos sobre el polémico caso en el que su hijo estaba imputado. Esta señora entró en directo en televisión para contar a los españoles los problemas privados de su familia derivados de un caso en el que su hijo estaba imputado por un delito de encubrimiento de homicidio. ¿Es eso relevante para la sociedad española? Me atrevería a decir que es más bien indignante. Y muchos otros pensaron así, ya que esta entrevista dio lugar a un boicot organizado a través de las redes sociales hacia esta cadena de televisión.
Pero esto es solo un ejemplo de cómo la sociedad y con ella un producto como la televisión, se adaptan a un mercado sin escrúpulos que antepone los beneficios al bienestar social, a la educación, a la sanidad....
Así que ten cuidado si formas parte de esta sociedad y no quieres caer en las tentadoras redes del morbo y el cómodo dejar hacer, sé critico y elige bien.
La televisión mostraba a los españoles las noticias más importantes que acontecían el país, así como programas de entretenimiento tales como tertulias, partidos de fútbol o películas, que invitaban a las familias a sentarse al rededor del aparato y absorber todos los conocimientos que salían de el. Estos primeros y únicos canales dependían del estado, por lo tanto eran públicos y a su manera, privados, es decir, la primera España que veía la televisión se nutría de los valores y principios del franquismo, más adelante de un gobierno democrático, etc. Así nuestro imaginario se fue nutriendo de aquello cada uno nos iba ofreciendo.
Pasado un tiempo comienzan a aparecer canales autonómicos y estatales que cambiaran totalmente el punto de vista organizativo de la televisión, hasta la inevitable privatización de los canales de televisión.
Como cualquier producto exitoso, la televisión se ha ido expandiendo y ha sabido recoger beneficios para aquellos que invirtieron en ella como fuente de riqueza.
Gracias a la televisión digital terrestre (TDT) en España contamos con un centenar de canales privados a nuestra disposición, y si disponemos de canal satélite asciende a miles procedentes de cualquier parte del mundo. El espectro televisivo es tan amplio que un zapping que hace 30 años duraba no más de un minuto, hoy día puede durar media hora. Ahora sentarse frente a la televisión supone una decisión que tiene en cuenta preferencias informativas, políticas, musicales, culturales, etc. El espectador busca entre tantos canales la opción que mas le interesa, no sólo elige un informativo, un debate o un programa de entretenimiento, sino que lo busca en una cadena que le gusta, dígase la sexta 3 o intereconomía.
Y ahora bien, ¿qué fue primero, el espectador o la cadena? Apuesto a que fue primero el empresario y su cadena, que tiene la iniciativa de montar un canal de tendencias X para ofrecérsela como opción a un perfil de espectador que previamente sabía que iba a serle fiel.
Audaces y acaudalados empresarios que proporcionan información y ocio a un público que les enriquece y que les es indiferente, porque de no ser de este modo ¿por qué permitirían que la televisión maleduque a la población? Digamos por ejemplo, Telecinco-Mediaset-Berlusconi. La programación de este canal, parte de un conglomerado empresarial con más de 7 canales en España y otros pocos en Italia, ofrece un ocio puramente basado en el morbo. ¿Cuáles son los principios de programas como Sálvame, si es que los tiene? La intromisión en las vidas ajenas, la falta de respeto al prójimo, la incultura y falta de profesionalidad de algunos de sus colaboradores, son sus señas de identidad y a la vez, parece que su manera de captar audiencia.... y la capta.
El pasado 28 de Octubre Rosalía García, la madre de 'El Cuco', uno de los implicados en la desaparición y muerte de Marta del Castillo, visitó el plató de La Noria, programa de Telecinco, para ser entrevistada a cambio de una cantidad que rondaría los 10.000 euros. Este hecho evidenció el poder y el consecuente beneficio económico del morbo, ya que esta entrevista se llevaba a cabo al margen de los procesos judiciales paralelos sobre el polémico caso en el que su hijo estaba imputado. Esta señora entró en directo en televisión para contar a los españoles los problemas privados de su familia derivados de un caso en el que su hijo estaba imputado por un delito de encubrimiento de homicidio. ¿Es eso relevante para la sociedad española? Me atrevería a decir que es más bien indignante. Y muchos otros pensaron así, ya que esta entrevista dio lugar a un boicot organizado a través de las redes sociales hacia esta cadena de televisión.
Pero esto es solo un ejemplo de cómo la sociedad y con ella un producto como la televisión, se adaptan a un mercado sin escrúpulos que antepone los beneficios al bienestar social, a la educación, a la sanidad....
Así que ten cuidado si formas parte de esta sociedad y no quieres caer en las tentadoras redes del morbo y el cómodo dejar hacer, sé critico y elige bien.
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