La televisión mostraba a los españoles las noticias más importantes que acontecían el país, así como programas de entretenimiento tales como tertulias, partidos de fútbol o películas, que invitaban a las familias a sentarse al rededor del aparato y absorber todos los conocimientos que salían de el. Estos primeros y únicos canales dependían del estado, por lo tanto eran públicos y a su manera, privados, es decir, la primera España que veía la televisión se nutría de los valores y principios del franquismo, más adelante de un gobierno democrático, etc. Así nuestro imaginario se fue nutriendo de aquello cada uno nos iba ofreciendo.
Pasado un tiempo comienzan a aparecer canales autonómicos y estatales que cambiaran totalmente el punto de vista organizativo de la televisión, hasta la inevitable privatización de los canales de televisión.
Como cualquier producto exitoso, la televisión se ha ido expandiendo y ha sabido recoger beneficios para aquellos que invirtieron en ella como fuente de riqueza.
Gracias a la televisión digital terrestre (TDT) en España contamos con un centenar de canales privados a nuestra disposición, y si disponemos de canal satélite asciende a miles procedentes de cualquier parte del mundo. El espectro televisivo es tan amplio que un zapping que hace 30 años duraba no más de un minuto, hoy día puede durar media hora. Ahora sentarse frente a la televisión supone una decisión que tiene en cuenta preferencias informativas, políticas, musicales, culturales, etc. El espectador busca entre tantos canales la opción que mas le interesa, no sólo elige un informativo, un debate o un programa de entretenimiento, sino que lo busca en una cadena que le gusta, dígase la sexta 3 o intereconomía.
Y ahora bien, ¿qué fue primero, el espectador o la cadena? Apuesto a que fue primero el empresario y su cadena, que tiene la iniciativa de montar un canal de tendencias X para ofrecérsela como opción a un perfil de espectador que previamente sabía que iba a serle fiel.
Audaces y acaudalados empresarios que proporcionan información y ocio a un público que les enriquece y que les es indiferente, porque de no ser de este modo ¿por qué permitirían que la televisión maleduque a la población? Digamos por ejemplo, Telecinco-Mediaset-Berlusconi. La programación de este canal, parte de un conglomerado empresarial con más de 7 canales en España y otros pocos en Italia, ofrece un ocio puramente basado en el morbo. ¿Cuáles son los principios de programas como Sálvame, si es que los tiene? La intromisión en las vidas ajenas, la falta de respeto al prójimo, la incultura y falta de profesionalidad de algunos de sus colaboradores, son sus señas de identidad y a la vez, parece que su manera de captar audiencia.... y la capta.
El pasado 28 de Octubre Rosalía García, la madre de 'El Cuco', uno de los implicados en la desaparición y muerte de Marta del Castillo, visitó el plató de La Noria, programa de Telecinco, para ser entrevistada a cambio de una cantidad que rondaría los 10.000 euros. Este hecho evidenció el poder y el consecuente beneficio económico del morbo, ya que esta entrevista se llevaba a cabo al margen de los procesos judiciales paralelos sobre el polémico caso en el que su hijo estaba imputado. Esta señora entró en directo en televisión para contar a los españoles los problemas privados de su familia derivados de un caso en el que su hijo estaba imputado por un delito de encubrimiento de homicidio. ¿Es eso relevante para la sociedad española? Me atrevería a decir que es más bien indignante. Y muchos otros pensaron así, ya que esta entrevista dio lugar a un boicot organizado a través de las redes sociales hacia esta cadena de televisión.
Pero esto es solo un ejemplo de cómo la sociedad y con ella un producto como la televisión, se adaptan a un mercado sin escrúpulos que antepone los beneficios al bienestar social, a la educación, a la sanidad....
Así que ten cuidado si formas parte de esta sociedad y no quieres caer en las tentadoras redes del morbo y el cómodo dejar hacer, sé critico y elige bien.


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