El próximo lunes 7 de noviembre tendrá lugar un debate televisado entre los líderes de los dos partidos políticos mayoritarios, PP y PSOE.Para su organización estos partidos han confiado en la Academia de Televisión, la cual se enorgullece de ofrecer una señal neutral a todos los medios interesados en emitirla, dirigiéndose al sector con estas palabras: “Queremos invitar a todas las televisiones ya sean nacionales, autonómicas, locales o de Internet y, desde luego, a todas las radios, a toda la prensa y a todos los medios de comunicación digitales, para que puedan estar todos en este gran acontecimiento de la campaña electoral”.
Alfredo Pérez Rubalcaba y Mariano Rajoy han delegado esta responsabilidad en la Academia tras haber mantenido opiniones previas bien distintas, así el PP se oponía a que el debate se desarrollara en TVE y proponía como alternativa Telecinco o Antena3, mientras que el PSOE deseaba celebrarlo en la televisión pública. Frente a la opinión del PP y al comunicado de la Academia surge la primera incongruencia democrática: ¿Por qué ha de lucrarse un canal de televisión privada de un debate electoral público que compete a todos los españoles, existiendo una televisión pública de la que todos formamos parte?
La segunda incongruencia sería el por qué un debate a dos, cuando el marco político de nuestro país abarca a muchos mas partidos. Como respuesta a esto, la propia institución organizadora ha propuesto también un debate a cinco con representantes de PSOE, PP, CiU, PNV y el grupo que comparten ERC, IU e ICV. Con este gesto la Academia se sitúan al margen del punto de vista de la actual realidad social que contemplan los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE, al haber actuado como si fueran empresas privadas que contratan a una entidad o proveedor que los represente como clientes.
Y es que un debate a dos vulnera el derecho a la igualdad y a la neutralidad informativa que establece la Ley Electoral y marca una clara discriminación a todos los grupos parlmentarios, y aún mas a todas aquellas formaciones con representación en las Cortes que no tienen opción alguna al debate público frente a toda la nación más allá de sus propias campañas electorales.
Con estos hechos se pone de manifiesto la hegemonía de los partidos políticos mayoritarios que tan sólo se tienen en cuenta a si mismos, anulando la oportunidad de manifestación de otras formaciones políticas minoritarias a través de los medios de comunicación públicos españoles y con ello anulando algo aun más importante, la opción de informarse de nuestros ciudadanos. Si tan sólo tenemos opción a llegar a ciertos mensajes, dejando al margen muchos otros, ¿de qué manera somos libres para decidir qué nos conviene?Ordenen a su gusto este batiburrillo de ideas, y sobre todo busquen información al margen de los medios de comunicación convencionales, es decir, indaguen por Internet si realmente se quieren formar una opinión completa para tomar una decisión adecuada.

Estoy totalmente de acuerdo contigo. En esta España hay ciertas cosas que se hacen y deshacen al gusto de unos pocos y el resto, que somos la mayoría o la "masa", como la llamarían algunos, no decimos nada. A la gente de hoy en día nos han enseñado desde chicos a no pensar, nos lo dan todo hecho y dicho cómo debe de ser y todo lo que salga de esos límites ni lo meditamos porque tenemos tan aprehendidos ciertos valores y actitudes que nos cuesta muchísimo reflexionar, buscar alternativas mejores y, sobre todo, luchar por llevarlas a cabo.
ResponderEliminarEl desencanto de un pueblo no lo cubre un debate millonario donde los dos señores líderes llegaron como estrellas mediáticas y llenas de clamores... Por favor, patético, triste y sobre todo, penoso.
ResponderEliminarSiga usted denunciando que otro mundo es posible, señorita "asínofunciona" estupenda periodista.
Saludos